Cuando ya nada consigue silenciar el malestar...
Nada consigue devolverte la tranquilidad, aquello que antes te ayudaba ya no basta. Empiezas a sentir que no estás viviendo una crisis más, sino que algo dentro de ti lleva demasiado tiempo intentando llamar tu atención y ya no puede seguir siendo silenciado.
Puede incluso que hayas buscado ayuda anteriormente, tal vez hiciste algún proceso terapéutico que consiguió aliviar momentos concretos de tu vida, quizá aprendiste herramientas útiles, y llgaste a comprender algunas partes de ti, y saliste fortalecido de situaciones anteriores. Sin embargo, ahora descubres que todo aquello ya no responde a lo que estás viviendo.
Y es precisamente ahí donde aparece una dificultad que casi nadie explicar: Sabes que necesitas ayuda, pero no sabes cuál.
Empiezas a mirar el enorme abanico de profesionales que existe: Psicólogos, terapeutas, coaches, psiquiatras, mentores... Cada uno habla desde su especialidad, y parecen tener respuestas. Y mientras tanto:
escuchas historias de personas que dicen haber transformado su vida, y otras que cuentan haber vivido años de terapias sin apenas resultados
escuchas hablar de profesionales excelentes, pero también de malas experiencias, de procesos que no llevaron a ninguna parte, de personas que se sintieron engañadas o profundamente decepcionadas.
Y cuanto más buscas, menos claridad tienes, porque el verdadero problema es que ni siquiera sabes cuál es el origen de lo que te ocurre:
¿Es la relación de pareja?
¿Es el trabajo?
¿Es la ansiedad?
¿Es una consecuencia de tu historia personal?
¿Es una suma de muchas cosas?
¿O quizá todo lo que ves son únicamente consecuencias de algo que todavía no has conseguido identificar?
Empiezas a darle vueltas a todo. Cada explicación parece tener sentido durante un momento, hasta que aparece otra posibilidad que vuelve a sembrar la duda. Lo único que sabes con certeza es que hay malestar en muchas áreas de tu vida, pero no sabes si todas ellas son el problema o simplemente el reflejo de una misma causa que todavía no consigues ver.
Y esa incertidumbre desgasta, no porque no quieras hacer el trabajo que sea necesario, sino porque no sabes cuál es realmente ese trabajo:
No sabes por dónde empezar.
No sabes en quién confiar.
No sabes qué camino puede ayudarte y cuál puede hacerte perder meses o incluso años.
Y, mientras intentas encontrar respuestas, la vida sigue avanzando.
Hay personas que, en este momento, no necesitan una respuesta más, necesitan claridad para comprender qué les ocurre y decidir cuál es el siguiente paso.


Vives una situación de crisis, y no sabes exactamente qué te pasa. Todo parece haberse complicado al mismo tiempo y tienes la sensación de que, por más que intentas entender lo que ocurre, cada vez lo ves todo más confuso.
Hasta ahora, siempre habías encontrado alguna forma de aliviar el malestar: desconectando con el trabajo, haciendo deporte, saliendo con amigos, refugiándote en alguna afición o simplemente dejando pasar el tiempo. Ello te funcionaba, o al menos lo suficiente como para seguir adelante.
Pero esta vez es diferente...
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